Cipolletti ríos y red

Mendoza, sus ríos y la red de distribución que origina nuestros oasis


Mendoza se encuentra en una zona caracterizada por la aridez. Las lluvias sólo se producen en primavera y verano con un promedio anual muy escaso. Sus ríos y arroyos nacen, casi en su totalidad, de la fusión de las nieves y glaciares ubicados en la Cordillera de los Andes. Por ello, la cantidad de agua para todos los usos depende de los aportes que realiza el deshielo de alta montaña y del agua que se infiltra formando depósitos subterráneos.


De acuerdo a las necesidades de cada época y a las tecnologías disponibles, se construyeron las obras necesarias para aprovechar con la mayor eficiencia posible el recurso hídrico.  Captar, embalsar, aprovechar la energía, conducir, distribuir, regular y regar, son algunas de las acciones que día a día permiten que el agua llegue  a destino de manera equitativa, en calidad y oportunidad, para enfrentar los desafíos del cambio climático.

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CICA – Cipolletti

Bienvenidos al
Centro de Interpretación de la Cultura el Agua CICA Cipolletti


El Departamento General de Irrigación, organismo a cargo de la administración del agua en la provincia de Mendoza, desde su creación en 1884 y en cumplimiento de las tareas que exige su misión, ha generado en todas las cuencas espacios que hoy nos permiten visualizar las conexiones de la sociedad con el agua. 


En estos predios ponemos en valor tanto sus obras hidráulicas: diques, canales de conducción y obras de distribución, como así también la historia del lugar, su vínculo con el desarrollo provincial y la conformación del paisaje cultural. 

De a poco, en cada cuenca, se están abriendo al público Centros de Interpretación de la Cultura del Agua – CICA, que tienen como objetivo informar, orientar y sensibilizar a los visitantes a través de experiencias sensoriales que promuevan la interpretación y reflexión sobre la cultura del agua en Mendoza.

CICA Cipolletti, pone especial atención al tramo del río Mendoza comprendido entre el Embalse Potrerillos y el Dique Cipolletti, obras claves que sustentan la vida en el oasis norte.

Hoy, la antigua hostería de estilo colonial, construida en medio de un pequeño bosque, alberga este Centro de Interpretación de la Cultura del Agua, donde se realizan muestras, recorridos turísticos, científicos y pedagógicos, como así también actividades culturales que invitan a conocer el uso, la gestión y el significado del agua en la vida mendocina.

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¿Qué función cumplían los surtidores públicos? ¿Alguna vez escuchaste hablar de ellos?

El Departamento General de Irrigación, a través de su Programa “Agua, patrimonio cultural de Mendoza”, se suma a la iniciativa de Junta de Estudios Históricos de Godoy Cruz, para reconstruir un tramo de la historia del agua en Mendoza a través de la memoria de quienes  recuerdan que caminaban hasta un surtidor público y de ese modo tenían agua en condiciones, al menos para beber y cocinar.

Levantarnos cada día, darnos una ducha, calentar agua para prepararnos un desayuno, y así seguir el día sintiendo que siempre el agua potable estará disponible en nuestra casa, es una situación privilegiada que muchos de nuestros abuelos no tuvieron en su niñez.

El contexto histórico 

En Mendoza, en las últimas décadas del siglo XIX, a la destrucción de la ciudad que provocó el terremoto de 1861 se le sumó que las enfermedades de transmisión hídrica se transformaron en un problema social que se debió atender en forma urgente, a través de medidas que promovían la higiene y las necesarias obras de abastecimiento de este recurso vital.

La sanción de la Ley General de Aguas y creación del actual Departamento General de Irrigación en 1884, coincide con el comienzo de la gestión como intendente de la Ciudad de Mendoza de Luis Lagomaggiore, quien encara importantes obras de higiene y salubridad. Durante su mandato se desató la epidemia de cólera en el verano de 1886 – 1887, por lo que proveer a la población de agua en condiciones de ser bebida, se transforma en una prioridad. Con toda la experiencia acumulada en los temas vinculados con los problemas que acarrea la contaminación a la calidad del agua, años más tarde de terminar su mandato como Intendente ocupa la presidencia del Consejo de Irrigación.

En poco tiempo, los departamentos más poblados se sumaron a la iniciativa de colocar surtidores de agua públicos y el paisaje urbano los incorporó en varios puntos estratégicos dando forma a una gran red de cañerías.

Es necesario recuperar  la memoria viva

En la actualidad se conservan muy pocos de estos surtidores y es por esto que se necesita que pidamos ayuda a nuestros abuelos, vecinos y conocidos que hayan vivido en aquella época para identificarlos, protegerlos y ponerlos en valor. Es una tarea que solo puede lograrse a través de la compilación de las historias, anécdotas y trabajos de investigación que contextualicen y hagan recobrar vida a estas escenas cotidianas del pasado. Las personas que posean información, anécdotas o fotos las pueden enviar a lajuntaconvoca@gmail.com

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Oasis artificiales: fragmentos de la aridez convertidos en tierra fértil

Los oasis son una conquista del hombre, a través del dominio y conducción de las aguas, fragmentos del desierto fueron transformados en espacios agrícolas y urbanos. A pesar de contar sólo  con el 3,5 % de la superficie total de la provincia irrigada, en ella reside el 98% de la población mendocina. Concentran la mayor parte de la actividad económica, política y social. Gracias a una amplia red de distribución del agua utilizada para todos los usos, se generan bienes, comercio, educación y arte, originado las ciudades más importantes de la provincia, y transformando a Mendoza en uno de los mejores lugares para vivir.

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Desde las disciplinas tradicionales hasta las nuevas especialidades

Múltiples ciencias convergen en ámbitos de investigación y de gestión de los recursos hídricos. Se generan así aportes claves para la administración eficiente y preservación de la calidad del recurso hídrico de dominio provincial. Disciplinas como la ingeniería, ciencias sociales, biología, agrimensura, abogacía, sistemas, arquitectura, historia, educación son solo algunas de las nuevas miradas que toman al agua, su gestión y sus usos como objeto de estudio.

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El agua como factor de unión social

Pocas actividades en la provincia han sido tan tempranamente reguladas como el uso de las aguas. El régimen legal ha evolucionado desde la gestión de los primeros canales hasta la actual administración democrática y descentralizada, en la cual las asociaciones de usuarios tienen plena participación. El desarrollo de los últimos doscientos años ha evolucionado perfeccionando el enfoque legislativo actual en aras del bien común, el buen uso y la preservación de las aguas.

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Pequeñas y grandes obras para aprovechar cada gota de agua

La posibilidad de almacenar y transportar el agua a través de una red de riego hacia zonas carentes de este recurso permite el desarrollo de poblaciones en territorios que de otra manera serían inhóspitos, transformándolos en oasis productivos. Por eso es importante tener conocimiento de las obras que cumplen esta función. 

Las presas son obras hidráulicas que se construyen como barreras para impedir el paso del agua y acumularla en un embalse.

Los embalses almacenan el agua superficial; son fuentes de reserva de agua para consumo humano y para la producción de alimentos. También son instrumento para la atenuación de las crecidas y para la generación de energía eléctrica.

Los azudes o comúnmente llamados diques cumplen la función de derivar y distribuir el agua; se manejan a través de compuertas y de ellos nacen los canales matrices.

La estructura agrícola mendocina, desde su origen, procuró un sistema de distribución de agua mediante una compleja red de canales matrices (primario), ramas (secundarios), hijuelas (terciarios) y ramos (cuaternarios). De este modo, se convirtió en un eficiente sistema para el reparto del agua.

Obras aluvionales

En la zona del Gran Mendoza se produce una media de alrededor de cuatro tormentas convectivas importantes por temporada, con unos 20 mm de precipitación por evento. Estos eventos cubren un área aproximada de 30 km2 cada uno. Los caudales producidos en la zona de descarga, oscilan entre los 200 y 250 m3/s.

Esas precipitaciones de gran magnitud caen en las cuencas de recepción aluvional y fluyen por zanjones y cauces (habitualmente secos) que a su vez, desembocan en otros mayores sobre la bajada pedemontana hasta alcanzar la planicie aluvial.

En la configuración del sistema de defensa aluvional del pedemonte mendocino y de desagües pluviales de la zona rural y urbana, (área de 900 km2), el Canal Cacique Guaymallén es el principal colector pluvioaluvional del Gran Mendoza y es uno de los principales canales de riego del oasis Norte.

Principales obras hidráulicas de los ríos mendocinos

Río Mendoza

• Presa embalse Potrerillos

• Central Hidroeléctrica Potrerillos – Cacheuta

• Central Hidroeléctrica Alvarez Condarco

• Dique derivador Las Compuertas

• Dique derivador Cipolletti

• Dique derivador Gustavo André

Río Tunuyán

• Dique derivador Valle de Uco

• Presa embalse El Carrizal

• Central Hidroeléctrica El Carrizal

• Dique derivador Gobernador Tiburcio Benegas.

Río Diamante

• Presa embalse Agua del Toro

• Central Hidroeléctrica Agua del Toro

• Presa embalse Los Reyunos

• Central Hidroeléctrica Los Reyunos

• Presa embalse El Tigre

• Central Hidroeléctrica El Tigre

• Dique derivador Galileo Vitali

• Dique derivador Vidalino

Río Atuel

Debido a las características físicas del río Atuel en su tramo medio (desciende 580 m en alrededor de 45 km) llevaron a pensar en aprovechar la energía construyendo un complejo productor de energía eléctrica que aprovecha la gran diferencia de alturas.

• Presa embalse El Nihuil

• Central Hidroeléctrica Nihuil 1

• Presa Aisol

• Central Hidroeléctrica Nihuil 2

• Presa Tierras Blancas

• Central Hidroeléctrica Nihuil 3

• Presa embalse Valle Grande

• Central Hidroeléctrica Nihuil 4

• Dique Rincón del Indio

Río Malargüe

• Dique derivador Blas Brisoli

Río Grande

El río Grande es el principal afluente del río Colorado (70% de los aportes), el de mayor caudal en la Provincia y el único que no está aprovechado hasta el momento. Una gran obra está proyectada y con posibilidades de ser licitada para su pronta construcción: Portezuelo del Viento.

Sergio TerreraPequeñas y grandes obras para aprovechar cada gota de agua
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La vida que fluye de los ríos cordilleranos

El paisaje mendocino está claramente diferenciado por una serie de relieves que incluyen formaciones montañosas, planicies, llanuras y depresiones. Es justamente la conjunción del relieve con el clima, lo que permite una rica oferta de pisos altitudinales con diversas condiciones agroecológicas.

En Mendoza se distinguen seis cuencas hidrográficas de régimen permanente, las cuales llevan el nombre de los principales ríos en la Provincia. Estas cuencas son administradas por el DGI y a cada una de ellas, le corresponde una Subdelegación de Aguas.

PRINCIPALES CUENCAS HIDROGRÁFICAS

Exceptuando los ríos Grande y Barrancas, que forman el Colorado (límite con la Provincia del Neuquén), toda la red hidrográfica fundamental del territorio mendocino corresponde a la cuenca del río Desaguadero, hallándose conformada, de Norte a Sur, por los ríos Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel.

En todos los casos se trata de ríos que nacen en la zona cordillerana, de régimen netamente nival, regulares en lo que hace a la estacionalidad de los caudales máximos (en épocas de deshielo) y de los estiajes, en que sus aportes son mínimos; pero muy irregulares respecto de la permanencia de los caudales a lo largo del año y de un año a otro. Todos los ríos mencionados vuelcan en el cauce del río Desaguadero-Salado.

La siguiente descripción de cuencas, tiene en cuenta solamente el límite provincial:

Cuenca del río Mendoza

Desde el punto de vista de la división política, la cuenca del río Mendoza comprende los departamentos de Capital, Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú, Las Heras, Lavalle, Luján de Cuyo y parcialmente San Martín. La cuenca limita al Sur con la cuenca del río Tunuyán, al Oeste con la cordillera de los Andes, al Este con la llanura desértica y al Norte con la cuenca del río San Juan. Ocupa una superficie total de 19.553 km2.

El río Mendoza nace en la cordillera de los Andes, al Noroeste de la provincia, recorriendo unos 273 km, desde la confluencia de los ríos Vacas, Cuevas y Tupungato (que constituyen sus principales afluentes), hasta las Lagunas del Rosario, en su límite Norte.

Asimismo, el agua subterránea abarca una superficie aproximada de 22.800 km2, compartida al Este del río Mendoza, con el río Tunuyán. El río Mendoza infiltra aproximadamente el 16% de su caudal, mientras el resto es distribuido para riego y otros usos.

Cuenca del río Tunuyán

Desde el punto de vista político, la cuenca del río Tunuyán comprende los departamentos de Tunuyán, San Carlos, Tupungato, Rivadavia, Junín, San Martín, Santa Rosa y La Paz. Por el Norte limita con la cuenca del río Mendoza, al Este con el río Desaguadero y al Sur con la cuenca del río Diamante. La cuenca del río Tunuyán abarca una superficie de 18.954 km2, en la zona Centro Norte y Centro de la provincia de Mendoza.

El río Tunuyán nace en la Cordillera de los Andes, en los ventisqueros del volcán Tupungato, recorre alrededor de 370 km desde el río Palomares hasta el río

Salado. Este río da origen a dos oasis: Tunuyán Superior y Tunuyán Inferior. El desarrollo de éstos trajo como consecuencia una división del uso de los recursos hídricos que se completa a partir de la construcción del dique derivador Valle de Uco.

Este dique se usa para el riego de las zonas altas y el dique derivador Gobernador Benegas, para el de las zonas bajas.

Desde el punto de vista del agua subterránea, también existe una división, pero en este caso de forma concreta. El denominado Tunuyán Superior presenta un acuífero confinado, totalmente separado del Tunuyán Inferior, que comparte el acuífero con la sección Noreste de la cuenca del río.

Cuenca del río Diamante

Desde el punto de vista de la división política, la cuenca del río Diamante comprende los departamentos de San Carlos, San Rafael y General Alvear. Si bien una parte de la cuenca abarca el territorio de San Carlos, y otra pequeña porción el de General Alvear, el oasis irrigado propiamente dicho pertenece mayoritariamente al Departamento de San Rafael. Limita al Oeste con la cordillera principal, que separa Argentina de Chile. Por el Norte limita con la cuenca del río Tunuyán, al Este con el río Salado y al Sur con la cuenca del río Atuel. La cuenca del río Diamante abarca una superficie aproximada de 12.523 km2.

El río Diamante tiene sus cabeceras en los complejos glaciares de la Cordillera principal y Frontal. Ese campo de alimentación es, en realidad, indirecto, ya que los arroyos de deshielo allí formados caen a la extensa hoya de Laguna del Diamante (Departamento San Carlos), de donde salen los regulados caudales que originan el Diamante Superior. Escurre hacia el Sur hasta recibir su principal afluente (Río Borbollón) y desde allí se dirige hacia el Sudeste describiendo una amplia curva. Luego ingresa al Departamento de San Rafael (a la altura de la Presa “Agua del Toro”), siguiendo posteriormente su curso hacia el Noreste. Pasa por el Sur de la ciudad de San Rafael, se dirige hacia el Este y desemboca ocasionalmente en el río Salado (límite con la provincia de San Luis), recorriendo en total 340 km.

El agua subterránea abarca una superficie aproximada de 8.000 km2, compartida entre los ríos Diamante y Atuel. Se estima que infiltra aproximadamente el 6% de su caudal en zona de acuífero libre, mientras el resto es distribuido para riego y otros usos.

Cuenca del río Atuel

Desde el punto de vista de la división política, la cuenca del río Atuel comprende los departamentos de San Rafael, General Alvear y Malargüe. Limita al Norte con la cuenca del río Diamante, al Sur con la cuenca del río Malargüe y parte de la cuenca del río Grande, al Oeste con la República de Chile y al Este con las provincias de San Luis y La Pampa. La cuenca del río Atuel, se encuentra ubicada en el extremo Sur de la provincia de Mendoza, con una superficie de aproximadamente 29.721 km2.

El río Atuel tiene una longitud aproximada de 417 km desde su nacimiento en los faldeos submeridionales del Paso de las Leñas. En el Rincón del Atuel sale a la planicie y luego de acercarse al Diamante, su cauce se dirige con dirección Sureste, hacia la provincia de La Pampa, al encuentro del Salado, abriendo varios brazos, en la zona conocida como los Bañados del Atuel.

El agua subterránea abarca una superficie aproximada de 8.000 km2, compartida entre los ríos Diamante y Atuel. Se estima que infiltra aproximadamente el 6% de su caudal en zona de acuífero libre, mientras el resto es distribuido para riego y otros usos.

Cuenca del río Malargüe y Laguna de Llancanelo

Desde el punto de vista de la división política, la cuenca del río Malargüe comprende el departamento de Malargüe y una pequeña porción del departamento de San Rafael. Limita al Sur con las cuencas del río Grande y río Colorado, al Oeste con la cordillera de los Andes, al Este con la provincia de La Pampa y al Norte con la cuenca del río Atuel. Ocupa una superficie total de 11.146 km2.

Tiene una longitud aproximada de 73 km, desde su nacimiento en el río Torrecillas hasta la Laguna de Llancanelo.

El agua subterránea del área de estudio, cuya cuenca está conformada por los aportes de los ríos Salado, Atuel y Malargüe, abarca una superficie aproximada de 5.200 km2. Los ríos y arroyos que aportan a este acuífero subterráneo son producto del derretimiento de las nieves y glaciares en la alta montaña. Se calcula que infiltran aproximadamente el 25% de sus caudales.

Esta cuenca constituye la única endorreica de la provincia. El llamado Bajo de Llancanelo es producto del hundimiento por compensación cuando se elevaron Los Andes. El humedal de la Laguna de Llancanelo constituye un importante reservorio de avifauna es un lugar de reproducción y cría de aves residentes, además de refugio de especies migratorias.

Cuenca del río Barrancas, Grande y Colorado

Los principales confluentes del río Colorado son los ríos Grande y Barrancas. El primero le aporta la cuarta quinta parte del caudal y es originado por la unión de los ríos Tordillo y Cobre.

El río Grande comienza su recorrido con rumbo Sur, hasta recibir el arroyo Los Ángeles; presentando luego un curso con varios cambios de dirección hasta que se une con el río Barrancas, en el lugar denominado Agua de la Leona. Es el más caudaloso de la Provincia y vuelca íntegramente sus aguas al río Colorado. En los 230 km de su recorrido no cuenta con obras destinadas a su aprovechamiento, existiendo diversos proyectos para ello.

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Paisaje cultural

El paisaje cultural del agua en Mendoza

Si imaginamos su recorrido a través de millones de años, el agua deja huellas, modela el relieve, da origen a la biodiversidad, genera condiciones para que algunos espacios sean habitados y propicia el desarrollo de prácticas sociales. Forma parte de la construcción de la identidad y estará de un modo u otro, siempre presente para garantizar la supervivencia.

El paisaje cultural es la combinación del trabajo de la naturaleza y de lo que hacemos los seres humanos. Es el resultado de la interacción entre las personas y el medio natural.

Mendoza pertenece a una región que se caracteriza por particulares condiciones climáticas y geográficas. La aridez de su territorio es una constante en cualquier postal que imaginemos viajando en el tiempo.

Debido a la escasez de lluvias dependemos de la nieve que año tras año se acumula en la Cordillera de los Andes. Nieve y glaciares se fusionan dando origen a los ríos que atraviesan el territorio provincial y conforman nuestro potencial hídrico.

El manejo del agua en Mendoza es una obra llevada a cabo por numerosas generaciones, que desarrollaron diversas técnicas a lo largo del tiempo de acuerdo a la época y a la cultura.

Las primeras obras para captar y aprovechar el agua de los ríos fueron de origen huarpe con influencia incaica. A este simple trazado de acequias, con el paso del tiempo se le sumaron obras más complejas: presas y embalses, redes de distribución y regulación, aprovechamientos hidroeléctricos, sistemas de saneamiento y una la legislación pertinente para regular el recurso hídrico.

Los saberes heredados junto a la investigación e innovación en técnicas y gestión, son parte fundamental en la historia de la provincia. Permiten que los oasis artificiales dispongan de agua para riego, uso poblacional, industrias y energía. Así se alimenta la matriz productiva provincial, se generan bienes, servicios, educación y arte.

El espacio Centro de Interpretación de la Cultura del agua decodifica el paisaje cultural de Mendoza y su relación con este elemento vital. Propone analizar el actual paisaje cultural de Mendoza con sus valores inmateriales que han dado forma a muchas de nuestras creencias y costumbres.

Interpretar el actual paisaje que nos rodea como base del futuro nos permitirá planificar en forma clara y precisa nuestro porvenir.

Es necesario que seamos conscientes de que hoy somos los artistas que modelamos el paisaje cultural que heredarán las próximas generaciones.

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