Historia de Irrigación

La provincia de Mendoza pertenece a la región Cuyo, zona semiárida del centro-oeste de Argentina con un promedio de lluvias de sólo 250 mm. anuales. Las distintas etapas de su historia están vinculadas al recurso hídrico.

Cinco cuencas hídricas alimentadas por los deshielos provenientes de la Cordillera de Los Andes son aprovechadas por el hombre: la del río Mendoza; Tunuyán, dividida administrativamente en Superior e Inferior; Atuel; Diamante y Malargüe.

De la adecuada administración y cuidado del recurso hídrico que ofrezcan estas cuencas depende la vida en los oasis que dispone Mendoza, ya que de los casi 150.000 km2 de la superficie provincial, sólo el 2,5 % está disponible para el asentamiento poblacional, desarrollo de actividades agrícolas e industriales, mientras que el resto es desierto.

Los primeros habitantes se asentaban a las orillas de los ríos y basaban su alimentación en la recolección, la casa  y la pesca. Con el paso del tiempo aprovecharon las depresiones naturales para llevar agua a terrenos donde desarrollaron una incipiente agricultura. La llegada de los españoles y su experiencia en la construcción de obras de riego fortalecieron el trabajo que los pueblos originarios habían desarrollado.

Posteriomente se formaron comunidades de usuarios para contribuir en el mantenimiento de los cursos de agua de los que se abastecían. Se ensayaron distintos modelos para el gobierno del agua y este cúmulo de conocimientos sirvió de base para que en 1884 se gestara la legislación de aguas que, hasta el presente, es ejemplo consultado desde otras latitudes. En 1894 comenzará su labor el Departamento General de Irrigación.

Por estos mismos años, desde el viejo continente, llega el necesario aporte de ingenieros hidraúlicos que ya poseen experiencia en grandes obras en distintas partes del mundo; quienes aceptan, como en el caso del Ing. César Cipolletti, el desafío de domar las aguas provenientes desde el cerro más alto de la Cordillera de los Andes, el Aconcagua.

Así, con los escasos recursos e información disponibles, surgen en los últimos años del siglo XIX las primeras obras de envergadura que acompañaron el crecimiento productivo de esta región pujante.

El inicio del siglo XX fue testigo de los incesantes recorridos que, por toda la geografía de la región, realizaron hombres como el ingeniero Galileo Vitale que proveyó a Mendoza los primeros informes sobre el potencial hídrico provincial. Hombres y mujeres entregaron su esfuerzo para luchar contra las distintas adversidades de la naturaleza y modelaron el paisaje a partir de la construcción de los primeros diques y canales.

Desde 1894 el Departamento General de Irrigación es testigo y protagonista de esta historia en la que el agua es el elemento fundamental en el territorio cuyano.

El agua es un bien escaso en Mendoza por lo tanto, la tarea desempeñada por el Departamento General de Irrigación adquiere un valor trascendental, ya que debe trabajar para que este recurso llegue a cada lugar donde es necesario y velar por esta fuente de riqueza para la provincia.

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