No hubo acuerdo entre La Pampa y Mendoza y será la Corte Suprema de la Nación la que decidirá

El 14 de febrero venció el plazo impuesto para que ambas provincias llegaran a un acuerdo sobre el método a utilizar para definir un caudal ecológico de agua que permita recomponer el ecosistema de la zona noroeste pampeana, tal como lo dispuso la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Por lo que será la misma Corte la que finalmente se expida en ese punto a partir del informe técnico elaborado y con las peticiones necesarias que cada provincia realizará. 

En tanto que la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior (CIAI) volverá a reunirse para tratar el "resolutivo tercero" determinado por la Corte, es decir, las obras que el máximo organismo ordenó que deben realizarse con la participación del Gobierno Nacional.

"Mendoza hizo lo imposible por cumplir cabalmente lo que la Corte pidió".

Las conversaciones de los representantes, tanto nacionales como provinciales, las reuniones conciliatorias de gobernadores (donde La Pampa se mostró ausente (por lo menos la última)) y la ardua labor científico-técnica que expresó Mendoza en los estudios correspondientes, como así también el cumplimiento de plazos, resultaron insuficientes.

“Mendoza hizo lo imposible por cumplir cabalmente lo que pidió la Corte. Pero la intransigencia de La Pampa imposibilita llegar a un acuerdo", afirmó el Superintendente General de Irrigación, Sergio Mainelli, uno de los mendocinos que integran el Comité Interprovincial del Atuel Inferior (CIAI). 

El desacuerdo sobre el caudal que debe entregarse a La Pampa conlleva a que sea la Corte Suprema la que deba tomar tal decisión, y a partir de allí fijar los criterios con que se seguirá la evolución del ecosistema, pero con el siguiente enfoque, expresado por la propia Corte. “La lucha contra la desertificación implica enfocarse en la oferta de agua y no sólo en el derecho al agua como demanda. Ello significa que es necesario identificar posibles fuentes de provisión con una mayor amplitud, abarcando toda la cuenca y las regiones afectadas”. Es decir, no se puede dar alegremente el agua del Atuel a La Pampa, en una proporción del triple de lo posible, porque ello afectará irremediablemente a la zona sur de Mendoza.