Homenaje a operarios que utilizaron pie de gallo para derivar aguas

Instituido por la Resolución Ministerial Nº 1630 del año 1970, el 31 de Marzo se conmemora el Día Nacional del Agua, con la intención de despertar conciencia sobre la importancia, el uso y aprovechamiento de los recursos hídricos del país. Es por ello que Irrigación se trasladó al dique Cipolletti, para homenajear a operarios que alcanzaron a utilizar las antiguas estructuras denominadas pie de gallo, las cuales se utilizaban para realizar tareas de derivación, al no existir por entonces diques derivadores. Poco se sabe de los pie de gallos, ya que escasas fotos y testimonios dan cuenta de ello.

El acto homenaje trajo diversas anécdotas y recuerdos de operarios del río Mendoza con más de 30 años de servicio, a quienes se invitó para agasajarlos: Roberto Vargas y Rodolfo Aveiro. Participaron también de la jornada los operarios Daniel Vargas, Jonathan Serna, Horacio Escudero, Santiago Di Césare, Pablo Cardozo y Alfredo Fate, quienes se instruyeron en el armado y funcionamiento del pie de gallo, la estructura que se utilizaba hace más de 50 años.

El Subdelegado del río Mendoza, el Ing. Ricardo Nordestrom, aseguró: "cuando empecé a trabajar en Irrigación, hace 37 años, no existían en el tramo inferior del río Mendoza, pedraplenes,  ni diques, ni canales, como existen ahora. Ellos recibían el agua con los desarenos de fin de semana del dique Cipolletti, con las crecientes y en el verano, ante la ausencia del embalse Potrerillos, ya que el agua se dejaba pasar. Para poder desviar el agua a los canales se utilizaba el pie de gallo, una estructura de gran tamaño de palos y piedras que se introducía en el río, con los operarios atados con sogas para que la fuerza del agua no los arrastrase. Y cuando lograban clavarlo en el río, con la ayuda de piedras, se le iban introduciendo yuyos a la estructura para lograr atorarla, y así colocaban un pie de gallo al lado del otro para hacer una muralla que permitía el desvío del agua".

"Los Inspectores de cauce de aquellos tiempos, juntaban muchas personas para poder desviar agua sobre todo en verano ya que las crecientes se llevaban los pies de gallo y había que reconstruirlos cada vez que el río le ganaba al canal", sostuvo Nordestrom.

Las memorias del Departamento General de Irrigación, hasta los primeros años de la década del ’40, reflejan que ante los pocos recursos disponibles de aquel entonces, y la falta de experiencia para concretar un tipo de defensa que perdurara en el tiempo, era necesario apelar a los pie de gallo. Con el transcurrir de los años, de la mano de la profesionalización de la hidráulica y disponibilidad de nuevos materiales, surgieron formas de defensa más resistentes, que convivieron un par de décadas más con los “Pie de Gallo”, hasta que dejó de utilizarse.

Roberto Vargas, uno de los homenajeados en la mañana de hoy, ingresó en el año 1969 al Departamento General de Irrigación, y por aquel entonces tuvo que aprender a realizarlos. "En el año 70' toda la defensa de los márgenes en el dique Cipolleti se realizaba con pie de gallo. Agua al pecho y a no aflojar. Llevamos palos grandes de hasta 5 metros para hacer trinchera. También hicimos en Isla Chica, donde llegamos a colocar 150 pie de gallos para defender el canal, una tarea de mucho esfuerzo pero muy linda", aseguró.

Hoy, y gracias al esfuerzo de operarios del río Mendoza quienes los construyeron, quedó exhibido en el dique Cipolletti, un pie de gallo. De esta manera no solo se podrá contar a los chicos y grandes que se acercan hasta el corazón de la distribución del agua en el Gran Mendoza, sino también que ahora podrán apreciarlo con sus propios ojos.