Este lunes quedó formalmente habilitado el entubamiento del arroyo Morteritos, en su segunda etapa.
Con la presencia del Superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, el Departamento General de Irrigación inauguró este lunes una obra que evitará daños por tormentas y crecidas en un sector de Potrerillos, en Luján de Cuyo. El Superintendente estuvo acompañado por el Subdelegado de Aguas de la cuenca del río Mendoza, Marcelo Landini, la Secretaria Económico Financiera del DGI, Gildas Zangrandi y otros funcionarios del organismo, Inspectores de Cauce y usuarios.
Se trata de la obra de entubamiento del arroyo Morteritos, en su segunda etapa. Está ubicada en la zona del puesto Las Lajas y consiste en 2.000 metros de tuberías dentro del cauce del Arroyo Las Mulas, que inicia en la confluencia de los arroyos Morteritos y Alumbre, y termina en la actual toma que abastece el sistema de riego de Valle del Sol y Las Vegas. Además se ejecutó hormigonado de tapas y cámaras.
“El objetivo principal de esta obra fue separar el arroyo Morterito del arroyo Alumbre, ya que en tiempos estivales la creciente aluvional lo contamina con bentonita y el agua no se puede usar en el sistema presurizado que tiene abajo la Inspección de Cauce Arroyo Las Mulas”, sostuvo el Subdelegado Landini.
“Cada vez que se producía una creciente aluvional, se contaminaba el agua y no se podía cargar al sistema, lo cual se traducía en que el agua para riego y uso sanitario, no estuviera disponible. Con esta obra aseguramos el ingreso del arroyo Morterito sin ningún contaminante, para aportar en forma permanente al reservorio que tiene la Inspección. De esta forma se evitarán cortes de agua durante el año. Es una cuestión de disponibilidad y de calidad del agua”, remarcó Landini.
Un detalle importante es que se restituyeron todas las “geoformas” del arroyo. Al mismo tiempo, todas las tapas quedaron geolocalizadas con la idea de un rápido accionar en caso de un futuro embanque o daño aluvional.
También se reconstituyó el cerro que fue socavado por las crecidas y que protege la obra de toma: de este modo se procedió al desarrollo de un enrocado y trabajo con materiales del lugar para que el cerro quedara con su conformación original. El caño que se usó para conformar el transporte es de 375, corrugado. Por otra parte, se desarrolló la limpieza de la toma, que había quedado tapada por una creciente ocurrida hace algunos años.
Durante todo el avance de la obra se trabajó en conjunto con diversas áreas que sumaron todas las autorizaciones municipales, ambientales y patrimoniales correspondientes. Además, se hizo un monitoreo arqueológico una vez por semana y se contó con la participación de guardaparques, que garantizó que cada paso se cumpliera según lo establecido en el dictamen y la guía ambiental. También se desarrolló un monitoreo ambiental permanente por las características de reserva natural.















